El apio pascal es una variedad de apio que se caracteriza por tener tallos largos, llenos, carnosos, tiernos y crujientes. Su porte erecto facilita su blanqueo. Normalmente se cultiva en semilleros y se trasplantan cuando tienen 4-5 hojas. Tiene un alto contenido de fibra, vitaminas (C), ácido fólico y minerales (potasio, sodio y calcio).
Disponible para reserva
Clima: Prefiere temperaturas frescas (15–20°C). Resistente a heladas leves.
Suelo: Rico en materia orgánica, húmedo pero bien drenado (pH 6.0–7.0).
Luz: Sol parcial o pleno (en climas muy cálidos, sombra parcial evita el amargor).
Riego constante: Evita que los tallos se vuelvan fibrosos o huecos.
Cosecha: A los 3–4 meses. Se cortan tallos externos primero o la planta entera.
Blanqueado: Cubrir los tallos con papel o tierra 2–3 semanas antes de cosechar para reducir amargor y obtener tallos más tiernos (aunque pierden algo de nutrientes).
Bajo en calorías: Solo 16 kcal/100 g.
Agua (95% de su peso).
Vitaminas: K (importante para coagulación sanguínea).
Minerales: potasio (corazón) y folatos.
Antioxidantes: Apigenina, con potencial antiinflamatorio.
Crudo: En ensaladas (como Waldorf), dips (con crema de queso) o jugos detox.
Cocido: Sopas (ej. crema de apio), salteados o como base de sofritos.
Hojas y semillas: Condimento (similar al perejil) o para infusiones.
Plagas: Pulgones, minadores de hojas o nematodos.
Enfermedades: Hongos como Septoria (manchas en hojas) por exceso de humedad.
Sabor amargo: Causado por estrés hídrico o calor excesivo.
En la antigua Grecia, el apio silvestre se usaba para coronar a los atletas.
Dato eco-friendly: Sus fibras se usan para hacer papel o bioplásticos experimentales.
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