El Ajenjo dulce se puede consumir durante todo el cultivo, pero el momento óptimo de cosechar es cuando tiene los botones florales, antes de abrirse las flores. Ahí es cuando existe la máxima concentración de artemisina.
Ayuda a absorber mejor los nutrientes de los alimentos que ingerimos.
Evita la aparición de náuseas, la formación de gases, y aporta una sensación de bienestar tras una digestión difícil.
Se le atribuye un notable efecto protector sobre el hígado y la vesícula, favorece la secreción de bilis y la eliminación de residuos tóxicos y restos de metales pesados.
Como el ajenjo y otras próximas, es un remedio tradicional para parásitos intestinales. Se utiliza contra la malaria.
En trastornos ginecológicos, es regulador de la menstruación, en periodos irregulares y dolorosos o cuando se produce escasez de flujo.
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Artemisia annua
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