El cilantro, conocido también como coriandro, es una hierba anual que se utiliza en muchas cocinas por su aroma y sabor. Sus hojas frescas y semillas secas son los componentes más utilizados, y se emplean en una variedad de platos, desde salsas y ensaladas hasta carnes y pescados.
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Clima: Templado-cálido (15–25°C). Sensible a heladas.
Suelo: Bien drenado, fértil y ligero (pH 6.2–6.8).
Luz: Sol directo o sombra parcial (en climas muy cálidos).
Riego frecuente: Mantener suelo húmedo (sin encharcar).
Evitar el «espigado»: Cosechar hojas regularmente para retrasar la floración.
Bajo en calorías: Solo 16 kcal/100 g.
Agua (95% de su peso).
Vitaminas: A, C, K.
Minerales: Hierro y antioxidantes.
Las semillas contienen aceites esenciales (linalool), usados en aromaterapia.
Crudo: En ensaladas, pho, tacos, nachos y salsas. En recetas de olla gitana (guiso andaluz) o cocidos, combinadas con comino y laurel.
Semillas: Se añaden a aceitunas aliñadas, pepinillos o berenjenas en vinagre para dar un toque aromático y ligeramente cítrico. También en algunos panes rústicos o bollos salados (como los de Jaén), mezcladas con harina.
Adobos: Molidas o enteras, en mezclas para adobar chorizos, morcillas o carne de caza (como el venado).
Licores: En algunas zonas, se maceran en aguardiente o orujo para crear licores aromáticos.
Plagas: Pulgones, ácaros o minadores.
Enfermedades: Mildiu u hongos por exceso de humedad.
Sabor: Para algunos, su sabor recuerda a «jabón» (por compuestos como los aldehídos).
Semillas: En realidad son frutos secos.
Nombre dual: En EE.UU. y Latinoamérica se llama cilantro (hojas) y coriandro (semillas); en España, cilantro para todo.
Historia: Se menciona en la Biblia y en papiros egipcios.
En agua como un ramo de flores, se cortan las hojas y se ponen en un vaso con agua. También se puede envolver en un paño húmedo. O congelado, tanto directamente en una bolsa hermética como triturado mezclado en aceite y congelado en forma de cubitos.