La rúcula ha sido consumida en el Mediterráneo desde la época romana, donde se consideraba un afrodisíaco. Tradicionalmente, se ha recolectado de forma salvaje y no se ha cultivado a gran escala hasta los años 1990. Actualmente, se cultiva en muchos lugares.
La rúcula es rica en fibra, que estimula la digestión, y en prebióticos, que favorecen el equilibrio del microbioma intestinal. Además, tiene propiedades nutricionales y beneficios para la salud.
En la cocina, la rúcula se utiliza principalmente en ensaladas, pero también puede incorporarse a otras recetas. Su sabor es intenso y ligeramente picante, con un toque a nuez.
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Se puede cultivar durante todo el año, en sombra en verano ya que tiende a espigarse y al calor amarga mucho.
Clima: De 10 a 24°C, no tolera el calor y se espiga.
Suelo: Bien drenado, rico en compost y materia orgánica.
Luz: Sol directo, sombra en climas muy cálidos.
Riego: Mantener el suelo húmedo (no encharcar).
Suelo: pH ideal: 6.0 a 7.0 (ligeramente ácido a neutro).
Cultivo escalonado: Cada 2 o 3 semanas para tener cosecha progresiva.
Es un superalimento bajo en calorías pero rico en nutrientes esenciales, vitaminas, minerales y compuestos bioactivos.
Bajo en calorías: Solo 25 kcal/100 g.
Agua (92% de su peso).
Vitaminas: K, A, C y Folatos (B9).
Baja en minerales: Calcio, Potasio, Hierro y Magnesio.
También contiene glucosinolatos, antioxidantes y clorofila.
Cruda: En ensaladas y bocadillos para preservar vitamina C y glucosinolatos. También en topping para pizzas.
Cocida: Reduce oxalatos pero mantiene minerales.
Con grasas saludables (aceite de oliva, aguacate): Mejora la absorción de vitaminas liposolubles (A, K).
Espigado prematuro: Causado por estrés térmico o sequía.
Hojas amargas: Exceso de sol o suelo pobre en nitrógeno.
Oxalatos: Contiene ácido oxálico (como las espinacas), que en exceso puede favorecer cálculos renales en personas propensas.
En algunos monasterios europeos se prohibió su cultivo por su reputación como «hierba pecaminosa» debido a sus supuestos efectos afrodisíacos.
En 2016, astronautas de la Estación Espacial Internacional (ISS) cosecharon rúcula como parte de experimentos de agricultura en microgravedad. ¡Es una candidata ideal por su rápido crecimiento y alto valor nutricional!